Esta versión es sin duda la más especial de la familia Black Bay de la reconocida marca de "La Rosa" como se conoce a Tudor. Sin duda hablamos de las primeras apuestas de la industria de la relojería suiza en este peculiar material como es el bronce. 43 mm de diámetro, dos más que sus hermanos de familia. El bronce es un metal que se oxida al contacto con el aire porque su principal componente es el cobre, y va creando una pátina -conocida también como cardenillo o verdín- que varía de color según los componentes del aire que lo oxida; así, termina teniendo un color que puede ir desde el gris al verde brillante o incluso al morado o el negro, pasando por diversas tonalidades de azul, marrón u ocre. La «Rosa Tudor», la flor heráldica de la dinastía inglesa está grabada en una corona del mismo gran tamaño que la original de 1958.Black Bay Bronze presenta numerales arábigos a las 3, 6 y 9, particularmente queridos por los coleccionistas. Salvo el gran triángulo isósceles invertido a las 12, las demás horas están señaladas por grandes círculos aplicados, a juego con el que aparece en el bisel. Y, por supuesto, están también las manecillas «snowflake» (copo de nieve) características de los relojes de submarinismo de Tudor. El reloj se mueve gracias a una de las versiones del calibre de manufactura introducido por Tudor el año pasado en el modelo North Flag (que presentamos en este artículo). Concretamente es el MT5601 de 33,8 mm de diámetro (sus hermanos llevan el 5602 de 31,8 mm) y 70 horas de reserva de marcha. El calibre no se ve porque va tapado con una rosca hecha en acero con un PVD que anticipa la pátina que tendrá la caja y hace -o hará- juego con ella.